sábado, 30 de agosto de 2014

REGLAS FIJAS O DISCRECIÓN

Hemos visto que la política fiscal y monetaria puede estabilizar en principio la economía. Muchos economistas, especialmente los que siguen la tradición keynesiana, creen que los países deben tomar medidas en la práctica para allanar las oscilaciones del ciclo económico. Otros se muestran escépticos respecto a la capacidad para predecir los ciclos y tomar las medidas oportunas en el momento oportuno por las razones oportunas; este segundo grupo liega a la conclusión de que no es posible confiar en que el gobierno utilice bien la política económica, por lo que debe limitarse estrictamente su libertad para intervenir. 
Por ejemplo, los conservadores fiscales temen que sea más fácil para el Congreso aumentar el gasto y bajar los impuestos que lo contrario. Eso significa que es fácil aumentar el déficit presupuestario durante las recesiones, pero mucho más difícil dar un giro y volver a reducirlo durante las expansiones, como exigiría una política fiscal anticíclica. Por ese motivo, los conservadores han intentado varias veces limitar la capacidad del Congreso para asignar nuevos fondos o aumentar el déficit.
Al mismo tiempo, a los conservadores monetarios les gustaría atar de pies y manos al banco central por medio de una regla que rigiera el crecimiento monetario o que estableciera determinados objetivos. Por ejemplo, en lugar de que el banco central aumentara o redujera la oferta monetaria en respuesta a la situación económica, los monetaristas proponen que siga una política para aumentar la oferta monetaria a una tasa constante. Ese sistema tendría la ventaja de eliminar la incertidumbre en los mercados financieros y aumentar la credibilidad del banco central como luchador contra la inflación.
En un plano más general, el debate sobre las «reglas o la discreción» se reduce a saber si la incertidumbre y el posible abuso en las decisiones ilimitadas anulan las ventajas de la flexibilidad en la toma de decisiones. Quienes creen que la economía es inherentemente inestable y compleja y que los gobiernos generalmente toman decisiones prudentes se sienten cómodos dando a los responsables de la política económica amplia discreción para reaccionar agresivamente con e! fin de estabilizar la economía. Quienes creen que los gobiernos constituyen la principal fuerza desestabilizadoru de la economía que son propensos a errar en sus valoraciones y a la venalidad se muestran partidarios de atar de pies y manos a las autoridades fiscales y monetarias.

jueves, 28 de agosto de 2014

Efecto de un cambio de la combinación de medidas monetarias y físicas

Examinemos más detenidamente el efecto de un cambio de la combinación de medidas fiscales y monetarias: una reducción del déficit presupuestario federal de 1(X).0()0 millones de dólares junto con un aumento del crecimiento monetario que contrarreste exactamente el aumento potencial del desempleo. En otras palabras, esta combinación cambia la mezcla de medidas pero no altera la demanda agregada. Es similar al conjunto de medidas de Clinton aprobadas en 1993 para reducir el déficit junto con el supuesto de que la Reserva Federal estimulará la economía lo suficiente para contrarrestar la rémora derivada de la subida de los impuestos y la reducción del gasto público. Podemos estimar el efecto utilizando un modelo económico cuantitativo, como el modelo a largo plazo de Estados Unidos de DRI. El Cuadro 33-2 muestra los resultados de este experimento. Se observan dos interesantes rasgos: en primer lugar, la simulación indica que un cambio de la combinación de medidas fiscales y monetarias alteraría, de hecho, la composición del PIB real. Aunque el déficit disminuye en 100.000 millones de dólares, la inversión empresarial aumenta en 30.000 millones. La inversión en vivienda también aumenta al bajar los tipos de interés. Al mismo tiempo, disminuye el consumo personal, liberando recursos para la inversión. Esta simulación tiende a reforzar la idea de que la reducción del déficit presupuestario puede ser beneficiosa para la inversión.
Sin embargo, la simulación también muestra otro sorprendente rasgo: las exportaciones netas aumentan mucho más que el gasto en vivienda o la inversión empresarial en capital fijo, debido a que cuando bajan los tipos de interés, el dólar se aprecia significativamente, lo que fomenta las exportaciones de Estados Unidos y reduce sus incentivos para importar. Aunque este resultado es claramente sensible a la reacción de los mercados financieros y de los tipos de cambio al conjunto de medidas para reducir el déficit, sugiere que algunos de los populares análisis del efecto de ese conjunto de medidas pueden ser engañosos. Muchos analistas han afirmado que un conjunto de medidas para reducir el déficit influiría significativamente en la inversión empresarial interior y en la productividad. Sin embargo, en la medida en que la reducción de los déficit fomente principalmente las exportaciones netas y la inversión, es probable que el crecimiento de la productividad aumente relativamente poco.
Por consiguiente, la reducción del déficit, aun cuando se combine con unos bajos tipos de interés, sólo mejorará levemente los resultados económicos en los próximos años. Según el modelo DRI, la reducción del déficit presupuestario en 100.000 millones elevará la tasa de crecimiento de la producción potencial de 2,3 por ciento al año a 2,6 en un período de 10 años. Tal vez eso explique en parte por qué es tan difícil aunar las voluntades políticas para reducir el déficit dado que los resultados inmediatos son tan pequeños.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Advertencia: los responsables de la política económica también son seres humanos.

Advertencia: los responsables de la política económica también son seres humanos. A menudo resulta difícil distinguir los elevados objetivos del crecimiento y la estabilidad en las palabras v en las prácticas de los políticos que elaboran, en realidad, la política fiscal. Los debates sobre el presupuesto suelen consistir únicamente en acusaciones de que un grupo quiere «cobrar impuestos y gastar», mientras que el otro defiende la «economía del goteo». Los debates entre partidos han desembocado en un callejón sin salida político en el que quienes defienden la subida de los impuestos o la reducción de los programas destinados a la clase media están condenados al exilio político, aun cuando estas medidas tengan nobles fines. El legado de la economía de la oferta y la política del punto muerto es que Estados Unidos ha acabado padeciendo un síndrome de bajo nivel interior de ahorro e inversión y de gran déficit y deuda exteriores. Estas son las consecuencias inevitables de la combinación de medidas monetarias y fiscales adoptadas en los últimos años.

martes, 26 de agosto de 2014

La combinación de medidas fiscales y monetarias - Ejemplo

• Ejemplo 1. 

Supongamos que el presidente llega a la conclusión de que es necesario aumentar extraordinariamente el gasto deshilado a defensa y que debe incrementarse a rusia de la inversión interior y de las exportaciones netas Qué podría hacer? El país podría elevar el gasto de defensa, no tocar los impuestos o incluso bajarlos. y endurecer la política monetaria, elevando así los tipos de interés lo suficiente para reducir la inversión y las exportaciones netas y poder aumentar las compras del Estado. Esta política también provocaría un incremento del déficit presupuestario estructural y una subida de los tipos de interés reales. Esa fue la senda que tomó Estados Unidos con el presidente Reagan a principios de los años ochenta. 

• Ejemplo 2. 

Supongamos que un país comienza a preocuparse por su baja tasa nacional de ahorro y desea aumentar la inversión con el fin de incrementar el stock de capital y elevar la tasa de crecimiento de la producción potencial. Por otra parte, esta medida no debe alterar el nivel global del P1B, sino que la inversión debe incrementarse a costa del consumo privado. Para adoptar este enfoque, el país podría subir los impuestos sobre el consumo y recortar las transferencias con el fin de reducir la renta disponible y, por lo tanto, el consumo; frenar el crecimiento de las compras del Estado y adoptar una política monetaria expansiva para bajar los tipos de interés y aumentar la inversión, reducir el tipo de cambio y elevar las exportaciones netas. De esa manera, se fomentaría la inversión elevando el ahorro público. Esa era la filosofía económica del presidente Clinton que se plasmó en la Budgei Act (ley presupuestaria) de 1993.

lunes, 25 de agosto de 2014

La combinación de medidas fiscales y monetarias

CI segundo factor que afecta a Ja política fiscal y monetaria es la combinación de medidas fiscales y monetarias deseadas, que se refiere al poder relativo de las medidas fiscales y monetarias y a su influencia en los diferentes componentes de la producción. La idea básica es que la política fiscal y la monetaria son sustitutivas en la gestión de la demanda. Pero aunque pueden utilizarse distintas combinaciones de medidas monetarias y fiscales para estabilizar la economía, éstas producen diferentes efectos en la composición de la producción. Modificando la combinación de impuestos, gasto público y política monetaria, los gobiernos pueden alterar la proporción del PIB dedicada a la inversión, al consumo, a las exportaciones netas y las compras de bienes y servicios por parte del l-slado, como puede verse fácilmente en los siguientes ejemplos:

domingo, 24 de agosto de 2014

La gestión de la demanda - V

Desde el pimío de vista de la estabilización, la política mundana de anualmente el único instrumento viable Poros dudan de su eficacia en la determinación do la demanda ayudada, PERO sus efectos se dejan sentir con largos y variables retardos.
 

sábado, 23 de agosto de 2014

La gestión de la demanda - IV

Naturalmente, para estabilizar la economía, el banco central tiene que aplicar la cantidad correcta de estímulo o restricción monetaria. Eso significa utilizar técnicas estadísticas para estimar la influencia cuantitativa de la política monetaria en la economía. El Cuadro 33-1 muestra los resultados de un estudio reciente de algunos modelos macroeconómicos. En el se estima el efecto que produce en la economía de Estados Unidos un aumento de la oferta monetaria en un 4 por ciento por encima de la oferta monetaria de una proyección básica, manteniéndose la oferta monetaria en ese nivel indefinidamente.
Los resultados indican que el PIB rea! de Estados Unidos responde al principio significativamente a un aumento de la oferta monetaria. En cambio, el incremento del nivel de precios es lento: se lleva menos de un quinto del aumento que experimenta el PIB nominal en el año 1. Al final de los cinco años, según las simulaciones de los modelos, la mayor parte del aumento del PIB nominal se traduce en una subida de los precios y no en un aumento de la producción real. 
Los modelos confirman la predicción keynesiana de que los salarios y los precios reaccionan lentamente a las variaciones de la oferta monetaria. ¿Cómo podrían utilizar las autoridades monetarias estos resultados estadísticos? Supongamos, por ejemplo, que la Reserva Federal predice que el PIB real crecerá un 5 por ciento el próximo año y que cree que una tasa de crecimiento del 4 por ciento es lo máximo que puede mantener la economía sin correr el riesgo de provocar una inflación inaceptable. ¿Qué variación de la oferta monetaria sería necesaria para frenar la tasa de crecimiento del PIB real un punto porcentual? Habría que reducir la oferta monetaria algo más de un 4 por ciento para conseguir una disminución del PIB real de 1 punto. Naturalmente, la utilidad de esos cálculos depende de que las correlaciones estadísticas existentes en el pasado sigan siendo ciertas en el futuro. Los economistas monetaristas destacan que los efectos de la política monetaria son inciertos y puede que incluso cambien con el tiempo a medida que evolucione la economía. 
Por ejemplo, cuando la economía está cada vez más expuesta al comercio exterior, la influencia de la política monetaria en las exportaciones netas cobra más importancia, al tiempo que la liberalización financiera reduce su influencia en la vivienda y otros sectores interiores.

viernes, 22 de agosto de 2014

La gestión de la demanda - III

Pero actualmente el mayor impedimento de todos para la política fiscal es simplemente la enorme magnitud del déficit federal. Al ser tan alto el déficit estructural, los legisladores se muestran reacios a aumentar el gasto y bajar los impuestos incluso cuando es alto el desempleo. Y la renuencia natural a elevar el déficit se ve reforzada por las limitaciones presupuestarias del Congreso que analizamos más adelante. La política fiscal ya no es un instrumento importante de la política de estabilización en Estados Unidos. En un futuro previsible, la estabilización correrá a cargo de la política monetaria de la Reserva Federal.
Eficacia de la política monetaria. La política monetaria actúa mucho más indirectamente en la economía que la política fiscal. Mientras que una política fiscal expansiva pone más dinero en manos de los consumidores y de las empresas, la política monetaria afecta al gasto alterando los tipos de interés, a las condiciones crediticias, a los tipos de cambio y a los precios de los activos. Durante una gran parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial, algunos keynesianos se mostraron tan escépticos respecto a la eficacia de la política monetaria como entusiasmados estaban con el nuevo instrumento de la política fiscal. Pero en las dos últimas décadas la Reserva Federal ha adoptado un papel más activo y ha demostrado ser bastante capaz de frenar y acelerar la economía.
La Reserva Federal está mucho mejor situada para dirigir la política de estabilización que los responsables de la política fiscal. Sus economistas profesionales pueden reconocer las variaciones cíclicas tan bien como cualquiera. Y pueden actuar rápidamente cuando es necesario. Por ejemplo, el 28 de enero de 1994 el Departamento de Comercio anunció que la economía estaba creciendo sorprendentemente de prisa a finales de 1993; sólo una semana más tarde, el Fed intervino para frenar la expansión subiendo los tipos de interés por primera vez en cinco años. Este episodio contrasta claramente con el retraso de más de un año con que se endureció la política fiscal durante la guerra de Vietnam. Un ingrediente clave de la política del Fed es su independencia, y el Fed ha demostrado que puede soportar las quejas que conlleva tomar decisiones políticamente impopulares cuando son necesarias para frenar la inflación. Y lo que es más importante, como hemos señalado antes, es que desde el punto de vista de la gestión de la demanda, la política monetaria puede hacer o deshacer cualquier cosa que pueda lograr la política fiscal.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La gestión de la demanda - II

Aunque los desfases en el reconocimiento, la respuesta y la eficacia están presentes tanto en la política monetaria como en la fiscal, el desfase en la respuesta puede ser ton largo en el caso de esta última que resulte inútil para la estabilización. El desfase en la respuesta se ha alargado en los últimos años al haberse vuelto más complejos los procedimientos presupuestarios del Congreso de Estados Unidos, donde existe un desfase de casi un año entre las recomendaciones presidenciales y las medidas finales del Congreso. Otra dificultad se halla en que resulta más fácil bajar los impuestos que subirlos y aumentar el gasto que reducirlo. Durante la década de 1960. el Congreso se mostró encantado de aprobar las reducciones de los impuestos de Kennedy. Dos años más tarde, cuando la expansión generada por la guerra de Vietnam llevó a la economía por encima de su producción potencial y fue necesario adoptar medidas contractivas, el presidente Johnson y el Congreso sólo intervinieron cuando ya había aumentado la inflación. Asimismo, el presidente Bush tuvo que luchar denodadamente para conseguir que el Congreso aprobara una subida relativamente baja de los impuestos dentro de un conjunto de medidas adoptadas en 1990 para reducir el déficit e incluso este pequeño paso le perjudicó enormemente dentro del Partido Republicano y contribuyó a su derrota en 1992.
Por otra parte, incluso cuando la política fiscal se pone en marcha rápidamente, puede no dar tan buen resultado como antes pensaban los macroeconomistas. Por ejemplo, muchos economistas solían defender el recorte temporal de los impuestos durante las recesiones y su subida temporal cuando la economía se recalentaba y se avecinaba una inflación. Sin embargo, algunos estudios indican que los consumidores se dan cuenta de que los cambios impositivos son temporales y no alteran mucho sus patrones de gasto, ya que los cambios temporales de los impuestos apenas afectan a la renta permanente, es decir, a la renta que reciben a lo largo de toda su vida. Por otra parte, el «efecto Barro», según el cual la reducción de los impuestos no afecta a los consumidores perspicaces, ha reforzado la crítica económica de la política fiscal.

martes, 19 de agosto de 2014

La gestión de la demanda - I

El principal factor que ha de considerar cualquier responsable de la política económica —ya sea el presidente o el gobernador del banco central— es la situación global de la economía y la necesidad de ajustar la demanda agregada. Cuando la economía está estancada, puede utilizarse la política fiscal y la monetaria para estimularla y fomentar la recuperación económica. Cuando amenaza la inflación, puede utilizarse para frenar la economía y apagar los incendios inflacionistas. Se trata de ejemplos de gestión de la demanda, expresión que se refiere a la utilización de la política monetaria y la fiscal para alcanzar el nivel deseado de demanda agregada.
Supongamos, por ejemplo, que la economía está entrando en una grave recesión. La demanda agregada está deprimida en relación con la producción potencial. ¿Qué puede hacer el gobierno para reavivar la economía? Puede gestionar la demanda agregada aumentando el crecimiento del dinero o elevando el déficit presupuestario público o haciendo ambas cosas a la vez. Una vez que la economía ha respondido al estímulo monetario y fiscal, aumenta el crecimiento de la producción y el empleo y disminuye el desempleo. (¿Qué medidas podría tomar el gobierno durante los periodos inflacionistas?) Veamos cuáles son las virtudes y los defectos relativos de la política monetaria y la fiscal.
¿Es importante la política fiscal? En las tres últimas décadas, la utilización de la política fiscal como instrumento de estabilización ha perdido una gran parte de su atractivo para los responsables de la política económica y los macroeconomistas. En las primeras fases de la revolución keynesiana, los macroeconomistas insistían en la política fiscal como solución más poderosa y equilibrada para gestionar la demanda. Gradualmente, comenzaron a observarse los defectos de la política fiscal. Se derivaban del momento de su aplicación, la política, la teoría macroeconómica y el propio déficit.
Uno de los problemas que se plantean se halla en que el período de tiempo que transcurre entre la perturbación cíclica y la respuesta efectiva es largo y está aumentando. En primer lugar, los economistas tardan tiempo en darse cuenta de que se ha alcanzado un punto de giro. Además del desfase en el reconocimiento, también existe un desfase en la respuesta, que va desde el momento en que el presidente decide qué hacer hasta que el Congreso debate y aprueba la medida. Por último, incluso aunque se modifiquen los impuestos o el gasto, existe un desfase en la eficacia antes de que responda la economía.

lunes, 18 de agosto de 2014

LA INTERDEPENDENCIA DE LA POLÍTICA MONETARIA Y LA POLÍTICA FISCAL

La mejor combinación de la política monetaria y la fiscal depende de dos factores: la necesidad de gestionar la demanda y la combinación de medidas fiscales y monetarias que se desee.

domingo, 17 de agosto de 2014

La gestión del ciclo económico

Los acontecimientos de loso últimos años, muestran que ningún país, por muy bien que se gestione, es inmune a recesión. A principios de los años noventa, Estados Unidos, Alemania y Ja pon - las tres económicas más fuertes del mundo – entraron en largas recesiones en las que se detuvo el crecimiento del empleo y desaparecieron los beneficios. Y aunque la inflación se ha acallado es la mayoría de los países, pocos pueden olvidar las galopantes subidas de los precios de los años setenta y principios de los ochenta. Eso significa que sigue siendo fundamental encontrar medidas que hallen un punto de equilibrio entre el crecimiento y la inflación. Hemos visto que la senda de la producción y los precios viene determinada por el juego de la oferta y la demanda agregadas. 
Pero las medidas para estabilizar el ciclo económico deben funcionar principalmente a través de su influencia en la demanda agregada. En otras palabras, los gobiernos pueden luchar contra las recesiones o una lenta inflación utilizando sus instrumentos monetarios y fiscales para frenar o acelerar el crecimiento de la demanda agregada. 
Por ejemplo, pueden tomar medidas para estimular la demanda agregada. La aceleración del crecimiento de la demanda agregada provocará un aumento de niveles de producción real; también aumentará la presión sobre los salarios y los precios y tenderá a elevar la tasa de inflación. Pero estas observaciones dejan sin respuesta dos preguntas fundamentales: para estabilizar la economía, ¿cuál es la mejor división del trabajo entre la política monetaria y la fiscal? Una vez respondida esta pregunta, nos preguntaríamos: ¿Es posible que los responsables de la política monetaria y fiscal hagan más daño que bien tratando de estabilizar activamente la economía?

sábado, 16 de agosto de 2014

POLÍTICA ECONÓMICA PARA ALCANZAR EL CRECIMIENTO Y LA ESTABILIDAD

La tarea de la estabilización económica exige impedir que la economía se aleje demasiado de la senda de continuo y elevado empleo. Una vía es la inflación; otra, la recesión. La flexibilidad y una política fiscal y monetaria vigilantes nos permitirán avanzar por el estrecho camino de en medio.
Presidente John E Kennedy (1962) 
La productividad no lo es todo, pero á largo plazo lo es casi todo. 
Paül Krugiñan (1990) 
La economía de Estados Unidos ha cambiado enormemente en los últimos 50 años. Ha disminuido notablemente la proporción de la población que trabaja en fábricas y ha aumentado la que trabaja en oficinas, tiendas y hospitales. Los norteamericanos pagan muchos más impuestos en tiempos de paz y la presencia de un gran Estado se ha convertido en un elemento permanente del paisaje económico. La tecnología ha revolucionado la vida diaria: los sistemas de telecomunicaciones avanzados permiten a las empresas repartir sus operaciones en todo el país y en todo el mundo y la existencia de unas computadoras cada vez más poderosas ha eliminado muchas de las tareas repetitivas que solían dar empleo a numerosas personas. 
Los bienes y el dinero traspasan con mucha mayor facilidad las fronteras nacionales Estados Unidos, tras dominar la economía mundial después de la Segunda Guerra Mundial, actualmente se enfrenta a la competencia de países grandes y pequeños. Sin embargo, tras cincuenta años de cambios, los objetivos fundamentales de la política macroeconómica si guen siendo los mismos: un bajo desempleo, un aumento de la productividad y de las rentas reales y una inflación baja y estable. El reto es encontrar un conjunto de medidas que puedan lograr estos objetivos en la economía de los años noventa. En este capítulo, utilizamos los instrumentos de la macroeconomía que hemos aprendido para examinar algunas de las grandes cuestiones que plantea actualmente la política económica. 
Por lo que se refiere a la estabilización económica a coito plazo, examinamos las virtudes relativas de la política monetaria y fiscal. Consideramos la intrigante cuestión de la conveniencia de que los gobiernos dejen de tratar de allanar los ciclos económicos: se trata del debate sobre las «reglas frente a la discreción» en la política económica. 
A continuación analizamos las inquietudes que suscita la desaceleración de la productividad y el crecimiento de los salarios reales que se han observado en las dos últimas décadas e indagamos en las medidas a largo plazo que puede tomar Estados Unidos para mejorar su productividad y su crecimiento.

viernes, 15 de agosto de 2014

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA DEUDA - Resumen Part 2

B. La carga de los déficit y la deuda 

5. La deuda pública representa los préstamos acumulados pedidos por el Estado a los particulares. Es la suma de los déficit de años anteriores. Un útil indicador de su magnitud es el cociente entre la deuda y el PIB. que en el caso de Estados Unidos ha tendido a aumentar durante las guerras y a disminuir durante las épocas de paz. La década de 1980 fue una excepción, pues este cociente aumentó extraordinariamente durante todo el período. 
6. Al analizar los efectos de la política fiscal, es útil distinguir los efectos a corto plazo y a largo plazo de los déficit y de la deuda. En el caso del corto plazo, a los economistas les pre- ocupa la posibilidad de que los déficit públicos estructurales expulsen inversión. 
7. El grado en que la política fiscal activa expulsa inversión también depende de los mercados financieros y las relaciones internacionales, de los determinantes de la inversión y del modo en que se financien los déficit. Es probable que se ex- pulse una gran cantidad de inversión cuando el banco central y los mercados financieros reaccionan a los aumentos de la producción mediante una contracción monetaria. En este caso, la inversión y otros sectores sensibles a los tipos de interés pueden disminuir en la misma cuantía en que aumente el gasto público. 
8. La política fiscal activa, si se adopta en un momento de profunda recesión y con una política monetaria acomodaticia, puede fomentar, por el contrario, la inversión. Ésta se incrementa cuando aumenta la producción y las empresas se ven inducidas a gastar en planta y equipo porque aumenta su utilización de la capacidad. Este efecto puede compensar los efectos-expulsión de los tipos de interés hasta que el sistema comienza a aproximarse al elevado empleo.

jueves, 14 de agosto de 2014

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA DEUDA - Resumen Part 1

A. Los presupuestos y la política fiscal 

1. Los presupuestos son sistemas que utilizan los gobiernos y las organizaciones para planificar y controlar los gastos y los ingresos. Los presupuestos muestran un superávit (o un déficit) cuando los ingresos del Estado son mayores (o menores) que sus gastos. 
2. La política fiscal se refiere a la política de impuestos y gasto. A veces se utiliza una política fiscal anticíclica en programas discrecionales consistentes en obras públicas, los programas de empleo y algunos otros programas de impuestos. Las obras públicas requieren tanto tiempo para ponerse en marcha que no son recomendables para combatir las recesiones breves. Las variaciones discrecionales de los tipos impositivos poseen una mayor flexibilidad a corto plazo, pero también han tenido graves inconvenientes políticos en Estados Unidos. La mayoría de los macroeconomistas creen que la política monetaria es más útil que la fiscal para luchar contra las fluctuaciones a corto plazo del ciclo económico. 
3. Además de la política fiscal discrecional, la economía moderna también está dotada de importantes estabilizadores automáticos. Sin necesidad de recurrir a ninguna medida discrecional, la recaudación fiscal varía automáticamente cuando varía la renta, lo cual reduce el multiplicador y elimina parte de la perturbación. El mismo efecto estabilizador producen el seguro de desempleo y otras transferencias asistenciales, que aumentan automáticamente cuando disminuye la renta. Sin embargo, los estabilizadores automáticos nunca contrarrestan totalmente las inestabilidades de la economía. Reducen el multiplicador, pero no a cero. 
4. Para tener un indicador mejor de los cambios de la política fiscal discrecional, los economistas complementan sus conocimientos de los presupuestos distinguiendo en el presupuesto efectivo el componente estructural y el cíclico. El presupuesto estructural calcula lo que recaudaría y gastaría el Estado si la economía se encontrara en su nivel de producción potencial. El presupuesto cíclico tiene en cuenta la influencia del ciclo económico en los ingresos fiscales, los gastos y el déficit. Para valorar la influencia de la política fiscal en la economía, debemos prestar mucha atención al défiit estructural; los cambios del déficit cíclico no son una causa de los cambios de la economía sino una consecuencia.

miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Ha llegado el momento de hacer balance?

Llegados al final de nuestro análisis de la deuda pública y de su influencia en el cocimiento económico, debemos hacer una pausa para reflexionar sobre las dificultades fiscales de Estados Unidos. Quienes estudien economía o elaboren la política económica en los años noventa habrán de afrontar la necesidad de pagar los intereses de una elevada deuda exterior y de devolverla y la posibilidad de que la economía crezca lentamente. La economía se convierte realmente en una ciencia sombría cuando se contempla el déficit. Charles Schultze, asesor económico de tres presidentes, señala las limitaciones que impone el déficit a la política de Estados Unidos: 

 Los grandes déficit han hecho casi imposible que [el gobierno federal] pueda considerar seriamente la posibilidad de crear grandes programas o de aumentar significativamente los existentes. Y el punto muerto en que se encuentran el presidente y el Congreso sobre la manera de eliminar los déficit no muestra signo alguno de desaparecer en un futuro inmediato. De hecho, la mayoría de los votantes, aunque deplora los déficit, parece dispuesto a castigar a lo.> candidatos que defiendan cualquiera de las dolorosas medidas que son necesarias realmente para acabar con ellos. 

Benjamín Friedman, profesor de la Universidad de Harvard, ha hecho una valoración aún más sombría: 

El camino radical por el que se lanzó la política económica de Estados Unidos en la década de 1980 infringió el principio moral básico que había unido a todas las generaciones de norteamericanos desde la fundación de la república: los hombres y las mujeres deben trabajar y comer, ganar y gastar, tanto privada como colectivamente, a fin de que sus hijos y los hijos de sus hijos hereden un mundo mejor. Desde 1980 hemos rotocon esa tradición siguiendo una política que equivale n vivir no sólo en el presente sino para el présente.. Parece razonable afirmar que el déficit ha sido la causa principal de los peores resultados de nuestra economía 

Pocos economistas tienen hoy palabras de alabanza para el gran déficit y la creciente deuda de Estados Unidos.

lunes, 11 de agosto de 2014

Deuda y crecimiento

Considerando todos los efectos que produce la deuda pública en la economía, veremos que la presencia de un enorme volumen de deuda pública puede ser claramente perjudicial para el crecimiento económico a largo plazo. La Figura 32 6 muestra esta relación. Supongamos que una economía no tuviera ninguna deuda pública a lo largo del tiempo. De acuerdo con los principios del crecimiento económico esbozados en el Capítulo 28, el stock de capital y la producción potencial seguirían la senda hipotética indicada por las líneas de trazo continuo de la Figura 32-6.
Consideremos ahora las medidas que generan una deuda y un déficit públicos enormes. A medida que va acumulándose deuda con el paso del tiempo, se desplaza una cantidad de capital cada vez mayor, como muestra la línea de trazo discontinuo de la parte inferior de la Figura 32-6 que representa el capital. Al subir los impuestos para pagar los intereses de la deuda, la ineficiencia reduce aún más la producción. Por otra parte, el aumento de la deuda exterior reduce la renta nacional y eleva la proporción de la producción nacional que ha de destinarse a pagar los intereses acumulados. Considerando todos los efectos en su conjunto, la producción y el consumo crecen a un ritmo más lento que si no hubiera una deuda y un déficit públicos enormes, como se observa comparando las líneas superiores de la Figura 32-6. 

Esta es la principal observación sobre la influencia a largo plazo de una gran deuda pública en el crecimiento económico: una gran deuda pública tiende a reducir el crecimiento de la producción potencial de un país porque desplaza capital privado, aumenta la inefíciencia derivada de los impuestos y obliga al país a pagar intereses por la proporción exterior de la deuda.

domingo, 10 de agosto de 2014

Desplazamiento de capital - III

Por lo tanto, si Si representa la riqueza total que posee el público. S'S' (que es igual a SS menos 1.000) representa la cantidad total de capital que posee el público. En suma, la nueva curva de oferta de capital una vez vendidas 1.000 unidades de deuda pública es S'S' '. ¿Qué efecto neto produce un aumento de la deuda pública de 1.000 unidades? Al desaparecer la oferta de capital —inviniéndose la riqueza de las economías domésticas en bonos del Estado v no en vivienda o en acciones y obligaciones de empresas— el equilibrio del mercado se desplaza hacia el noroeste a lo largo de la curva de demanda de K. Suben los tipos de interés y las empresas reducen sus compras de nuevas fábricas, camiones y computadoras. En el nuevo equilibrio a largo plazo ilustrativo, el stock de capital disminuye de 4.000 a 3.750 y. por lo tanto, en este ejemplo la deuda pública de 1.000 unidades ha desplazado 250 de capital privado. Esa reducción tiene, por supuesto, importantes consecuencias económicas. 
Al ser menor el capital, también son menores la producción potencial, los salarios y la renta del país. Los diagramas que muestra la Figura 32-5 son puramente hipotéticos. ¿Es grande, en realidad, este efecto desplazamiento? ¿Desplazan los 3,400 billones de dólares de deuda pública que tenía a comienzos del año fiscal 1994 Estados Unidos 3,400 billones de capital o 340.000 millones o nada? ¿Qué proporción de la deuda pública adicional estará en manos de los extranjeros?
En realidad, no existen estimaciones exactas del efecto desplazamicnto. Si se examinan las tendencias históricas, especialmente las correspondientes a Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, los mejores análisis inducen a pensar que la deuda pública desplaza en cierta medida al capital. Es evidente, sin embargo, que la posibilidad de que lo desplace es extraordinariamente importante para Estados Unidos, puesto que la deuda ha continuado aumentando en los últimos años.

sábado, 9 de agosto de 2014

Desplazamiento de capital - II

El desplazamiento total es improbable en la práctica. 121 aumento de la deuda pública puede elevar los tipos de interés y fomentar el ahorro interior. Una matización más importante es que el país puede pedir créditos exteriores en lugar de reducir su stock de capital interior (como hizo 
Estados 1 inicios en la década de 1980V El grado exacto de desplazamiento dependerá de las condiciones de producción y de los patrones de ahorro de las economías domésticas. Análisis geométrico. En la Figura 32-5 se Ilustra el proceso mediante el cual se desplaza capital a largo plazo. En el panel de la izquierda mostramos la oferta y la demanda de capital en función del tipo de interés real o del rendimiento del capital. Cuando -iben los tipos de interés, las empresas demandan menos capital, mientras que es posible que los individuos deseen ofrecer más. 
El equilibrio se alcanza con un stock de capital de 4.000 y un tipo de interés real de 4 por ciento. Supongamos ahora que la deuda pública se ha disparado pasando de 0 a 1.000 como consecuencia de una guerra una recesión, una política fiscal de oferta o por alguna otra razón. El panel de la derecha de la Figura 32-? muestra el efecto del aumento de la deuda. 
Representa el aumento de la deuda de 1.000 unidades en forma de un desplazamiento de la curva de oferta de capital (o SS). Tal como se ha representado, la curva de oferta de capital de las economías domésticas se desplaza hacia la izquierda en 1.000 unidades, a S'S'. El aumento de la deuda pública se representa en forma de un desplazamiento de la curva de oferta de capital de las economías domésticas hacia la izquierda. Para ver por qué obsérvese que como la curva SS representa la cantidad de capital que el público está dispuesto a tener a cada uno de los tipos de interés, las tenencias de capital son iguales a las tenencias totales de riqueza menos las de deuda pública. Como la cantidad de deuda pública (o de activos aparte del capital) aumenta en 1.000 y debe venderse la deuda pública, la cantidad de capital privado que puede comprar el público una vez que posee los 1.000 de deuda pública es 1.000 menos la riqueza total correspondiente a cada uno de los tipos de interés. 

viernes, 8 de agosto de 2014

Desplazamiento de capital - I

Tal vez la consecuencia más grave de una gran deuda pública sea el hecho de que desplaza capital de a cantidad de riqueza de un país. Como consecuencta, se trena el mmo de crecimiento económico y dismmuye el nivel de vida 1UTuál es el mecanismo mediante el cual la deuda afecta al capital? Recuérdese que en nuestro análisis anterior vimos que la «ente acumula riqueza con muy distintos Unes, como la jubilación, la educación y la vivienda. Ahorra comprando diferentes activos, como viviendas, acciones Y oblaciones de sociedades anónimas, cuentas de ahorro Y bonos del Estado. Estos activos pueden dividirse en dos Grupos: 1) deuda pública y 2) activos que representan en última instancia, la propiedad del stock de capital privado y otros bienes duraderos. 

La deuda pública produce el efecto siguiente: a medida que crece la deuda pública, la gente acumula deuda pública en lugar de capital privado y el stock de capital privado del país es desplazado por la deuda pública. 

Para explicarlo, supongamos que la gente desea tener exactamente 1.000 unidades de riqueza para la jubilación y otros fines. A medida que aumenta la deuda pública, deben disminuir en la misma cuantía las tenencias de otros activos por parte del público, ya que conforme el Estado vende sus bonos, deben reducirse otros activos, puesto que la cantidad tota! de riqueza que se desea tener es fija. Pero estos otros activos representan, en última instancia, el stock de capital privado; las acciones, las obligaciones y los créditos hipotecarios sen la contrapartida de las fábricas, el equipo y las viviendas. En este ejemplo, si la deuda pública aumentara en 100 unidades, veríamos que la tenencia de capital y de otros activos privados por parte del público disminuiría en !a misma cantidad. Estamos ante un caso de un desplazamiento del 100 por ciento (que es un caso análogo a largo plazo al del efecto-expulsión del 100 por ciento).

jueves, 7 de agosto de 2014

Pérdida de eficiencia causada por los impuestos

La deuda interna requiere el pago de intereses a las personas que poseen bonos, para lo cual deben recaudarse impuestos. Pero aunque se gravara a esas mismas personas para pagar la misma cantidad que reciben en intereses, seguirían produciéndose los eje a os aistorsiunadores en los incentivos que están presentes inevitablemente en cualquier impuesto. Gravar la renta procedente de intereses o el salario de Pedro para pagar intereses al mismo Pedro introduce distorsiones microeconómicas. Es posible que éste trabajara y ahorrara menos; cualquiera de estos resultados puede considerarse como una distorsión de la eficiencia y el bienestar.

lunes, 4 de agosto de 2014

Deuda externa frente a deuda interna

Lo primero que debe distinguirse es la deuda interna de la externa. La deuda interna es lo que debe un país a sus propios ciudadanos. Muchos sostienen que ésta no impone ninguna carga porque «nos la debemos a nosotros mismos». 
Aunque esta afirmación es exagerada, tiene algo de cierta. Si cada ciudadano poseyera 10.000S de bonos del Estado y todos tuvieran obligación de pagar impuestos para mantener simplemente esa deuda, no tendría sentido pensar concebir la deuda como una pesada carga de piedras que debe soportar cada ciudadano. Los individuos se deben simplemente la deuda a sí mismos. 
La deuda externa, que es la que un país contrae con extrannjeros, sí representa una reducción neta de los recursos de que puede disponer la población del país deudor. En la década de 1980, muchos países atravesaron graves dificultades económicas debido a que habían incurrido en grandes deudas externas. Se vieron obligados a exportar más de lo que importaban —para tener superávit comerciales— con el fin de poder mantener su deuda externa, es decir, pagar los intereses y el principal de los créditos obtenidos anteriormente. A finales de los años ochenta, algunos países como Brasil y México tuvieron que destinar a tal fin entre un cuarto y un tercio de sus ingresos por exportaciones. 
La carga de una deuda externa representa una reducción de las posibilidades de consumo de un país. A finales de los años ochenta. Estados Unidos se sumó a la lista de países deudores, cuando sus grandes déficit exteriores lo transformaron, dejando de ser un país acreedor eoara convertirse en uno deudor. En 1992, debía más de 500.000 millones de dólares a extranjeros. Aunque parezca mucho dinero, no es nada comparado con una producción anual de 6.500 millones de dólares. Aún así, Estados Unidos necesitará exportar muchos miles de millones de dólares más en aviones, alimentos y otros bienes de los que importa para pagar los intereses de sus créditos exteriores. En los últimos capítulos del libro estudiaremos las dificultades que plantea este ajuste.

sábado, 2 de agosto de 2014

LA DEUDA PÚBLICA Y EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

Dejamos el análisis del efecto a corto plazo de los déficit públicos para preguntarnos cómo afecta la deuda pública al nivel de vida del ciudadano medio a largo plazo. Para responder a esta pregunta, es necesario analizar las dificultades para pagar los intereses de una elevada deuda exterior, la ineficiencia que se deriva de la recaudación de impuestos para pagar los intereses de la deuda y las consecuencias de una disminución de la acumulación de capital.

viernes, 1 de agosto de 2014

Evidencia empírica

Estas son las teorías ¿Cuál de estos extremos se aproxima más a la experiencia real? Depende del periodo que examinemos. Parece que en los años sesenta la expiación fiscal fenómeno la inversión de Estados unidos, debido en parte a que había muchos recursos sin utilizar y. en parte, a que la Reserva Federal permitió que se expandiera la economía sin elevar los tipos de interés. En cambio, parece que en los años ochenta el aumento de los déficit públicos redujo los incentivos para invertir, debido a que la Reserva Federal mantuvo altos los tipos de interés. El Cuadro 32-3 muestra el patrón real de ahorro e inversión observado durante las Administraciones Cárter, Reagan y Bush.
Los datos históricos sugieren tres grandes conclusiones. En primer lugar, las economías domésticas y las empresas redujeron, de hecho, su ahorro en porcentaje del PIB en los años ochenta y principios de los noventa, a pesar de que los tipos impositivos eran más bajos y los rendimientos reales del ahorro después de impuestos eran mayores. De hecho, el ahorro personal disminuyó tanto que alcanzó en 1989 una cifra del 2.9 por ciento del PIB. es decir, la mitad del nivel en que se encontraba 20 años antes. En segundo lugar, la inversión interior privada en vivienda y planta y equipo de las empresas disminuyó en porcentaje del PIB a finales de los años ochenta y principios de los noventa, debido en cierta medida a la saturación del mercado inmobiliario tras la expansión anterior de la construcción. Pero parece claro que la inversión empresarial también se vio expulsada por el aumento de los déficit públicos.
Los acontecimientos de la última década —especialmente la disminución de la inversión— confirman el argumento de que los déficit presupuestarios públicos expulsan inversión privada. Pero esta relación no es una ley absoluta que se cumpla en todas las situaciones. La relación entre el gasto deficitario y la inversión depende de tantos factores —entre los que se encuentran la conducta del ahorro, las expectativas, los tipos de cambio y el comercio exterior, los mercados financieros y la política monetaria— que es difícil predecir exactamente las consecuencias de los cambios de la política fiscal.