viernes, 1 de agosto de 2014

Evidencia empírica

Estas son las teorías ¿Cuál de estos extremos se aproxima más a la experiencia real? Depende del periodo que examinemos. Parece que en los años sesenta la expiación fiscal fenómeno la inversión de Estados unidos, debido en parte a que había muchos recursos sin utilizar y. en parte, a que la Reserva Federal permitió que se expandiera la economía sin elevar los tipos de interés. En cambio, parece que en los años ochenta el aumento de los déficit públicos redujo los incentivos para invertir, debido a que la Reserva Federal mantuvo altos los tipos de interés. El Cuadro 32-3 muestra el patrón real de ahorro e inversión observado durante las Administraciones Cárter, Reagan y Bush.
Los datos históricos sugieren tres grandes conclusiones. En primer lugar, las economías domésticas y las empresas redujeron, de hecho, su ahorro en porcentaje del PIB en los años ochenta y principios de los noventa, a pesar de que los tipos impositivos eran más bajos y los rendimientos reales del ahorro después de impuestos eran mayores. De hecho, el ahorro personal disminuyó tanto que alcanzó en 1989 una cifra del 2.9 por ciento del PIB. es decir, la mitad del nivel en que se encontraba 20 años antes. En segundo lugar, la inversión interior privada en vivienda y planta y equipo de las empresas disminuyó en porcentaje del PIB a finales de los años ochenta y principios de los noventa, debido en cierta medida a la saturación del mercado inmobiliario tras la expansión anterior de la construcción. Pero parece claro que la inversión empresarial también se vio expulsada por el aumento de los déficit públicos.
Los acontecimientos de la última década —especialmente la disminución de la inversión— confirman el argumento de que los déficit presupuestarios públicos expulsan inversión privada. Pero esta relación no es una ley absoluta que se cumpla en todas las situaciones. La relación entre el gasto deficitario y la inversión depende de tantos factores —entre los que se encuentran la conducta del ahorro, las expectativas, los tipos de cambio y el comercio exterior, los mercados financieros y la política monetaria— que es difícil predecir exactamente las consecuencias de los cambios de la política fiscal.

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