miércoles, 10 de diciembre de 2014

Aranceles para proteger a grupos de intereses especiales.

La fuente más importante de presión en favor de los aranceles protectores proviene de poderosos grupos de intereses especiales. Tanto las empresas cormHos trabajadores saben muy bien que un arancel sobre sus productos les ayuda, cualesquiera que sean sus consecuencias para la producción y el consumo. Adam Sinirh lo comprendió muy bien cuando escribió: Esperar libertad de comercio es tan absurdo como esperar la Utopía. No sólo se oponen irresistiblemente a ella los prejuicios del público, sino, lo que es mucho más invencible, los intereses privados de muchos individuos.
Si el libre comercio es tan beneficioso para el país en su conjunto, ¿por qué los defensores del proteccionismo continúan teniendo tanta influencia en el Congreso? Los pocos que se benefician ganan mucho con la protección y, por lo tanto, dedican mucho dinero a presionar a los políticos. En cambio, el arancel sobre un producto afecta levemente a los consumidores, por lo que las pérdidas son pequeñas y están repartidas y el individuo tiene pocos incentivos para gastar recursos en expresar sus opiniones sobre cada arancel. Hace cien años se utilizaba el soborno directo para conseguir los votos necesarios para que se aprobara una ley arancelaría. Actualmente, hay en Estados Unidos poderosos comités de acción política (PAC) financiados por los sindicatos o las empresas que reúnen abogados y solicitan apoyo para los aranceles o los contingentes sobre los textiles, la madera, los automóviles, el acero, el azúcar v otros bienes.
Si los votos políticos estuvieran en proporción exacta al beneficio económico total, iodos los países abolirían la mayoría de los aranceles. Pero los dólares de intereses económicos no siempre tienen una representación proporcional. Es mucho más difícil organizar a las masas de con sumidores y productores para que clamen en favor de las ventajas del libre comercio que organizar a unas poras compañías o sindicatos para que hagan propaganda m con tra del «trabajo mexicano barato» o «de la compcunna M ponesa desleal». En todos los países, los im un-ibUs mr migos del libre comercio son los inferí Mpetfl ih la empresas y los trabajadores protegidos

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