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martes, 29 de julio de 2014

Efecto de los déficit estructurales - I

La mayoría de los macroeconomistas coincide en que el efecto-expulsión es un verdadero efecto secundario del gasto público. Pero existe un debate sobre cuánto disminuye la inversión y qué sectores resultan más afectados. Efecto-expulsión completo. El caso extremo en el que el efecto-expulsión es completó es aquel en el que la reacción monetaria es poderosa. Supongamos que el banco central determina que cualquier aumento de la producción sería inflacionista. 
En ese caso, sube los tipos de interés lo suficiente para contrarrestar todo el efecto expansivo de los programas públicos. En este caso, si el gasto público se incrementa en 50.000 millones de dólares, el banco central subirá los tipos de interés de tal manera que otros gastos disminuyan en esa misma cuantía. Se trata de un caso en el que el efecto-expulsión es del 100 por ciento. Este caso se muestra en la Figura 32-3, basada en un gráfico del modelo keynesiano sencillo. La línea de tonomás oscuro C + 1 + G + X muestra la situación existente antes del incremento del gasto público; el equilibrio se halla en el punto E. 
A continuación, el gobierno aprueba un programa de gasto, incrementando el gasto público en bienes y servicios de GaC. Como consecuencia, tenemos la nueva línea C + I + G' + X. Si no hubiera ninguna reacción monetaria, el PIB aumentaría de Q a Q'. Sin embargo, como consecuencia de la reacción monetaria, suben los tipos de interés y disminuyen la inversión y las expoliaciones netas. De hecho, en el caso extremo en el que el efecto-expulsión es total, la reacción es tan poderosa que la nueva línea de gasto se desplaza en sentido descendente a C + í" + G' + X" y el nuevo equilibrio se encuentra en el punto E", que es exactamente el antiguo. En otras palabras, el endurecimiento de la política monetaria contrarresta exactamente la expansión fiscal. 
El gasto público aumenta la demanda agregada, pero la subida de los tipos de interés provoca una reducción de los proyectos de capital, una subida de! tipo de cambio del dólar, una reducción de las exportaciones y un incremento de las importaciones. Al final, los tipos de interés tienen que subir lo suficiente para reducir la inversión y las exportaciones netas exactamente en la cuantía del aumento ce G- Por lo tanto, en el caso extremo de una poderosa repuesta monetaria, un aumento del gasto público expuesta el 100 por ciento de la inversión.

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