jueves, 18 de diciembre de 2014

Los aranceles y el desempleo.

Históricamente, uno de los argumentos más poderosos en favor de la protección ha sido el deseo de aumentar el empleo durante los períodos de recesión o de estancamiento. La protección crea empleo elevando los precios de las importaciones y desviando demanda hacia la producción nacional; la Figura 35-8 muestra este efecto. Al aumentar la demanda nacional, las empresas contratarían más trabajadores y disminuiría el desempleo 4. Se trataría también de una política de empobrecer al vecino, pues elevaría la demanda nacional a expensas de la producción y el empleo de otros países. Sin embargo, aunque la protección económica puede elevar el empleo, no constituye un programa eficaz para conseguir un elevado empleo, eficiencia y precios estables. El análisis macroeconómico muestra que hay mejores maneras de reducir el desempleo, además de la protección contra las importaciones. Utilizando correctamente la política monetaria y la fiscal, un país puede aumentar la producción y reducir el desempleo. Por otra parte. Ja utilización de medidas macroeconómicas generales permite a los trabajadores desplazados de los puestos de trabajo de baja productividad de las industrias que están perdiendo su venlaja comparativa trasladarse a los puestos de elevada productividad de las industrias que tienen una ventaja comparativa.
Esta lección quedó ampliamente demostrada durante los años ochenta. Entre 1982 y 1987, Estados Unidos creó 15 millones de puestos manteniendo al mismo tiempo un mercado abierto y bajos aranceles y aumentando acusadamente su déficit comercial: en cambio, los países europeos no crearon casi ningún puesto y mostraron superávit comerciales.
Otra manera de analizar la influencia de las barreras comerciales en el empleo es medir el «coste de los puestos creados restringiendo las importaciones». Numerosos estudios económicos han analizado el coste económico que se impone cuando se establecen aranceles o contingentes sobre una industria. Consideremos, por ejemplo, el establecimiento de contingentes voluntarios sobre las importaciones norteamericanas de automóviles japoneses en los años ochenta. Según los estudios oficiales, estos contingentes aumentaron el empleo en la industria del automóvil en 30.000 trabajadores aproximadamente entre 1983 y 1984. Se estima que por los 7 millones de automóviles comprados anualmente en ese período los consumidores pagaron por automóvil una media de 500$ más de lo que habrían pagado si no hubiera habido contingentes. El coste por puesto de trabajo para el consumidor fue, en promedio, de unos 3.500 millones de dólares/30.000 = algo más de 100.000S por puesto Este tipo de cálculos muestra que la protección es sumamente ineficiente para elevar el empleo. En suma: 

Los aranceles y la protección contra las importaciones son ineficientes para crear empleo o reducir el desempleo. Es más eficaz la política monetaria y fiscal nacional.

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