miércoles, 17 de diciembre de 2014

Los aranceles protectores de las «industrias nacientes».

Alexandcr Hamilton propuso en su famoso Report on Manufactures (1791) fomentar el crecimiento de la industria protegiendo a las jóvenes de la competencia extranjera. Según esta doctrina, que fue apoyada con cautela por los economistas partidarios del libre comercio como John Stuart Mili y Alfred Marshall, hay sectores en los que un país podría tener una ventaja comparativa con sólo ayudarlos a ponerse en marcha. Esas «industrias nacientes» no serian capaces de sortear el período inicial de puesta en marcha y experimentación si tuvieran que hacer frente desprotegidas al ventarrón de la competencia internacional. Sin embargó, con una ayuda temporal, podrían desarrollar las economías de la producción en serie, una mano de obra cualificada, unos inventos bien adaptados a la economía local y la eficiencia tecnológica característica de muchas industrias maduras. Aunque la protección elevara al principio los precios que pagaría el consumidor, la industria sería tan eficiente una vez desarrollada que bajarían, de hecho, los costes y los precios. Un arancel estaría justificado si los beneficios que reportara a los consumidores más tarde fueran suficientemente grandes para compensar los altos precios soportados durante el período de protección. 
Este argumento debe sopesarse con cautela. Los estudios históricos muestran algunos casos reales de industrias nacientes que se desarrollaron y lograron valerse por sí solas. Y algunos estudios de los países que han conseguido industrializarse recientemente (como Singapur y Corea) indican que a menudo éstos nan protegido sus industrias manuí'actu-re ras de las importaciones durante las primeras fases de la industrialización. Pero la historia de los aranceles revela aún más casos contrarios de industrias eternamente protegidas que no han dejado los pañales después de muchos anos.

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