lunes, 29 de septiembre de 2014

Análisis ricardiano de la ventaja comparativa - II

Antes del comercio. Comencemos viendo qué ocurriría si no hubiera comercio internacional, debido, por ejemplo, a que fuera ilegal o a que hubiera un arancel prohibitivo. El Cuadro 35-1 muestra que el salario real del trabajador americano por 1 hora de trabajo es una unidad de alimentos o 'A, de vestido. El trabajador europeo se encuentra en una situación peor ya que. sin comercio, sólo obtiene ]/} de unidad de alimentos o l/4 de unidad de vestido por hora de trabajo. Es evidente que si hubiera competencia perfecta en cada región aislada, los precios de los alimentos y del vestido serían diferentes en los dos lugares debido a la diferencia entre sus costes de producción. En América, el vestido sería 2 veces más caro que los alimentos, ya que su producción costaría el doble de trabajo. En Europa, el vestido sólo costaría 4/3 de lo que costarían los alimentos. 
  Después del comercio. Supongamos ahora que se suprimen todos los aranceles y se permite que haya libre comercio e imaginemos, para simplificar el análisis, que no hay costes de transporte. En este caso, los bienes Huirían de la región de precios bajos a la de precios altos. De hecho, al no haber costes de transporte, deberían igualarse todos los precios en las dos regiones, lo mismo que el agua de dos vasos comunicantes acaba alcanzando un nivel intermedio común cuando se levanta la barrera ente ellos. 
Por lo tanto, los alimentos se venderían al mismo precio en todas partes y lo mismo ocurriría con el vestido. ¿Cuál es el flujo de bienes cuando se abre el comerció? El vestido es relativamente más caro en América y los alimentos en Europa. Dados estos precios relativos, al no haber ni aranceles ni costes de transporte, pronto se envían alimentos de América a Europa y vestido de Europa a América.
Al penetrar vestido europeo en el mercado americano, los fabricantes americanos de vestido observan que bajan los precios y disminuyen los beneficios, por lo que comienzan a cerrar sus fábricas. En Europa ocurre lo contra rio. 
Los agricultores europeos observan que los precios de los alimentos comienzan a bajar cuando los productos americanos entran en los mercados europeos; sufren pérdidas, algunos quiebran, y se retiran recursos de la agricultura. Una vez producidos todos los ajustes para adaptarse al comercio internacional, observamos que los precios del vestido y de los alimentos se igualan en Europa y en Ame rica. Sin una mayor información sobre las ofertas y las demandas exactas, no podemos saber en qué nivel se igualan, pero sí sabemos que los precios relativos de los alimentos y el vestido deben encontrarse entre la relación tic precios europea (que es de HA si consideramos el cociente entre el precio de los alimentos y el del vestido) y la americana (que es de f/2). Supongamos que la relación final de precios es de 2/3, por lo que se intercambian 2 unidades de vestido por 3 de alimentos. 
Para facilitar el análisis, medimos los precios en dólares americanos y suponemos que en condiciones de libre comercio el precio de los alimentos es de 2$ por unidad y el del vestido de 3$. Por otra parte, las regiones modifican sus actividades productivas; América desvía recursos del vestido e invierte en alimentos, mientras que Europa reduce su sector agrícola y expande su fabricación de vestido. En condiciones de libre comercio, los países encauzan su producción hacia las áreas en las que tienen una ventaja comparativa.

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