domingo, 28 de septiembre de 2014

Análisis ricardiano de la ventaja comparativa - I

Ilustremos los principios fundamentales del comercio internacional examinando el caso de América y Europa hace cien años. Si el trabajo (o los recursos, en términos más generales) es en términos absolutos más productivo en América que en Europa, ¿significa eso que América no importará nada? ¿Es sensato desde el punto de vista económico que Europa «proteja» sus mercados con aranceles o contingentes? Estas preguntas fueron respondidas por primera vez por el economista inglés David Ricardo, quien en 1817 demostró que la especialización internacional beneficia a los países, y llamó al resultado ley de la ventaja comparativa. Para mayor sencillez, Ricardo sólo utilizó dos países dos bienes y decidió medir todos los costes en horas de trabajo. Nosotros haremos lo mismo, analizando los alimentos y el vestido de Europa y América El Cuadro 35-1 muestra él principio de la ventaja comparativa. 
En América se necesita I hora de trabajo para producir una unidad de alimentos, mientras que una de vestido cuesta 2 horas de trabajo, hi Europa, el coste es de 3 horas de trabajo en el caso de los alimentos y de 4 en el del vestido. Vemos que América tiene una ventaja absoluta en ambos bienes, pues puede producirlos con una eficiencia absoluta mayor que Europa. 
Sin embargo, tiene una ventaja com/Hira/iva en los alimentos, mientras que Europa tiene una ventaja comparativa en el vestido, ya que los alimentos son relativamente baratos en América y el vestido es relativamente menos caro en Europa. Curtiendo de estos hechos, Ricardo demostró que ambos países se beneficiaban del comercio si se especializaban en las áreas en las que tenían una ventaja comparativa, es decir, si América se especializaba en la producción de alimentos y Europa en la de vestido. En esta situación. América exportaría alimentos para pagar el vestido europeo y Europa exportaría vestido para pagar los alimentos americanos. 
Para analizar los efectos del comercio y las ventajas de especializarse en las áreas de ventaja comparativa, debemos medir las cantidades de alimentos y de vestido que se producirían y consumirían en cada país 1) si no hubiera comercio internacional y 2) si hubiera libre comercio y cada país se especializara en el área en la que tuviera una ventaja comparativa.

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