sábado, 16 de agosto de 2014

POLÍTICA ECONÓMICA PARA ALCANZAR EL CRECIMIENTO Y LA ESTABILIDAD

La tarea de la estabilización económica exige impedir que la economía se aleje demasiado de la senda de continuo y elevado empleo. Una vía es la inflación; otra, la recesión. La flexibilidad y una política fiscal y monetaria vigilantes nos permitirán avanzar por el estrecho camino de en medio.
Presidente John E Kennedy (1962) 
La productividad no lo es todo, pero á largo plazo lo es casi todo. 
Paül Krugiñan (1990) 
La economía de Estados Unidos ha cambiado enormemente en los últimos 50 años. Ha disminuido notablemente la proporción de la población que trabaja en fábricas y ha aumentado la que trabaja en oficinas, tiendas y hospitales. Los norteamericanos pagan muchos más impuestos en tiempos de paz y la presencia de un gran Estado se ha convertido en un elemento permanente del paisaje económico. La tecnología ha revolucionado la vida diaria: los sistemas de telecomunicaciones avanzados permiten a las empresas repartir sus operaciones en todo el país y en todo el mundo y la existencia de unas computadoras cada vez más poderosas ha eliminado muchas de las tareas repetitivas que solían dar empleo a numerosas personas. 
Los bienes y el dinero traspasan con mucha mayor facilidad las fronteras nacionales Estados Unidos, tras dominar la economía mundial después de la Segunda Guerra Mundial, actualmente se enfrenta a la competencia de países grandes y pequeños. Sin embargo, tras cincuenta años de cambios, los objetivos fundamentales de la política macroeconómica si guen siendo los mismos: un bajo desempleo, un aumento de la productividad y de las rentas reales y una inflación baja y estable. El reto es encontrar un conjunto de medidas que puedan lograr estos objetivos en la economía de los años noventa. En este capítulo, utilizamos los instrumentos de la macroeconomía que hemos aprendido para examinar algunas de las grandes cuestiones que plantea actualmente la política económica. 
Por lo que se refiere a la estabilización económica a coito plazo, examinamos las virtudes relativas de la política monetaria y fiscal. Consideramos la intrigante cuestión de la conveniencia de que los gobiernos dejen de tratar de allanar los ciclos económicos: se trata del debate sobre las «reglas frente a la discreción» en la política económica. 
A continuación analizamos las inquietudes que suscita la desaceleración de la productividad y el crecimiento de los salarios reales que se han observado en las dos últimas décadas e indagamos en las medidas a largo plazo que puede tomar Estados Unidos para mejorar su productividad y su crecimiento.

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